lunes, 19 de marzo de 2007

Asilah 1998. Tánger 1993





Asilah



PÁGINAS DE DIARIO. (Tánger journal. 1987-1989): PAUL BOWLES

16 de Mayo 1988
La única amenidad del Ramadán era el solo de la rhaïta que se tocaba en el minarete de las mezquitas a la hora de la llamada a la oración. Este año han suprimido la música. A alguien se le habrá ocurrido que era anacrónica o contraria a la ortodoxia. “De todos modos, la gente no tiene ganas de oír tocar la rhaïta –dice Abdelouahaid- .Ya tienen música en la televisión.” En 1977, todas las noches del mes del Ramadán, grabé los conciertos de oboe. Inconscientemente, debía de sospechar que, antes o después, prescindirían de ellos. Las cosas buenas no perduran.

23 de Junio.1988
A veces pienso en que ahora nunca me acerco a la playa. Hace cincuenta años, en verano, me pasaba allí todo el año. El día en que, por lo que fuera, no iba a la playa, me parecía vacío, perdido.Los marroquíes decían que estaba loco. En aquel tiempo, los hombres no tomaban el sol. Creían que era perjudicial. Después de la guerra, los jóvenes jugaban al fútbol en la arena y, de vez en cuando, veías a una mujer adentrarse en las olas, vestida de pìés a cabeza, desde luego. La muchacha marroquí que era vecina nuestra en la calle Maimouni, tomó por costumbre llevar a las mujeres del barrio a la playa por la tarde. Regresaban antes de la puesta del sol, eufóricas. Jane decía que aquella muchacha: “Es una revolucionaria. Tiene el único par de aletas de goma de todo Tánger”

26 de Abril.1989
Calle abajo hay una casa que tiene un nido de cigüeñas en la chimenea. Cada primavera, una familia de estas aves llega, se queda dos meses aproximadamente y continúa viaje. El año pasado había dos cigüeñas jóvenes que estaban siempre rebullendo en el nido y dando saltos y batiendo las alas para entrenarse a volar.
El macho, al parecer, harto de tanto jaleo, se construyó otro nido en lo alto de una torre de electricidad, a unos treinta metros del primero. Durante el invierno, vinieron unos obreros y quitaron el nido. Ayer descubrí que las cigüeñas habían vuelto. Y en lo alto de la torre hay otro nido. ¿Vuelve todos los años la misma pareja y vienen los hijos con los padres?
Hace muchos años, por lo menos treinta,que no veo emigrar a las cigüeñas. Yo solía bajar a Merkala y desde allí las veía pasar a cientos, en perfectas formaciones en V, y volaban tan bajo que les oía batir las alas. En primavera, cruzaban el estrecho hacia España y, en otoño, regresaban. Las cigüeñas me parecen muy hermosas cuando vuelan, a pesar de esas patas que les cuelgan, delagadas como palillos. Pero uno no se fija más que en su cuello largo y sus alas grandes, que se mueven despacio.


medina de Asilah

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1 comentario:

Jose Luis Galovart. dijo...
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