sábado, 17 de marzo de 2007

Marraquech.Plaza Xma-el-Fna.Ouzoud.1995



La chirimía que surge desde el interior del murmullo de la multitud. Bullicio de motocicletas, vehículos y peatones. Anochece en la gran plaza. Ambiente muy popular; gente, música, humo, mil puntos de luz.
Los círculos o harqas; aquí comediantes o contadores de cuentos; allá grupos musicales, saltimbanquis, una orquesta entera. A veces uno llega y ya están constituidos por apretadas filas de público que hacen difícil asomarse y entrar. Otras veces va a comenzar el espectáculo y se requiere la constitución del auditorio:
Acérquese el público a la línea que esta mujer de cuerpo doblado, swing y voz formidable, indica con el dedo alrededor suya. Mujer menuda que no lleva velo, pero que su cara esconde con visera que oculta ojos y nariz.
El hombre del alacrán pegado a su nariz interpreta una danza posesa; exhibe dos saurios de buen tamaño; sus fauces abre y a ellas entrega un ratón. Hombre loco, pelado y con coleta.
El hombre azul del Sahara, sentado entre amuletos y semillas extrañas; con gritos enérgicos, alta y grave voz, señala y explica su colección de objetos; la salamandra, los huevos de avestruz. De niños y mayores arranca ingenuas exclamaciones de asentimiento; más fuertes, al llegar a la vértebra enorme de algún dinosaurio o animal gigantesco que a sus manos llegó.
Acróbatas, serpientes y monos. Desde la terraza panorámica del Café du Glacier, la Koutubía muy bella en el color del sol que cae. Ocre y polvorienta la luz.




Todo el día es preludio y espera del final de la tarde. Cuando ese momento llega, en varias filas se han dispuesto hasta ochenta puestos de comida: variedad y precios para todos los bolsillos; montar y desmontar cada día.
Fogones, parrillas, sartenes, perolas, aceite; en algunos se sirven tazas de potaje por dos dirham. En otros sopa marroquí : sabor a especies rozando el picante; textura espesa, algo de garbanzos; pasta y otras cuestiones flotando; solo vegetal.
Cada puesto tiene una especialidad, y se disponen numerados en varias filas entre las que discurre gente, humo, candiles de luz. Pescado frito, berenjenas, ensaladas, brochettes. Puestos que exhiben cabezas de cordero no muy grande: cacheiras, hocicos, rabos; todo en el cerdo se come en tierras mas al Norte.
Interesante el cocinero, de largas y refinadas manos; jerarquía y dirección enérgica de pinches y ayudantes. Prueba del punto de cocción de las distintas carnes; trocearlas y mezclarlas en las adecuadas proporciones, desmenuzarlas con sus jugos.
Especie de jarrete cocido, ahora siempre “mouton”. Carne excelente que se acompaña con un pan que no se moja en la salsa sino que en ella entero se sumerge por el pinche. Así se sirve y se comerá con las manos: Un papel seco y otro con detergente se suministran al final al cliente. Chefs, ayudantes, pinches, reclamos; entre doscientas y trescientas personas, con gorros y mandiles blancos, los atienden.

No, no; decía Eugenio de Andrade. No quería que lo llevaran a ver los auténticos bazares bereberes, ni al barrio de los teñidores, ni a ningún otro sitio."Só quería mergulhar inteiro naquela ondulaçao de gestos e de vozes, perder-me naquele ardor que nao sabía bem se subía da terra seca, rasa e poeirenta ou descía de um céu implacavelmente sem nuvens"

Coger un petit-taxi y dirigirse a cualquiera de las siete puertas antiguas de la ciudad. Afrontar los largos recorridos entre puerta y puerta siguiendo la muralla. Volver al centro andando; sorteando guías, calesas, pequeñas motos.
Fundamental en los petit-taxi, el conocer el precio único de la carrera urbana y así pagar con el importe exacto. La dificultad del idioma crea un desenlace incierto si nos deben devolver un cambio.


Muy animado el atardecer en el cruce con Mohamed V . Autobuses urbanos, taxis, pitidos. Muchas veces dos personas, hasta dos personas y un niño, circulan en los ciclomotores.
Los animales protagonizan el transporte de mercancías en esta gran ciudad, con carros de muy diversos tamaños y características. Circulación de vehículos de tiro animal por la amplia avenida y en su cruce neurálgico. Buena velocidad de tráfico. Sincronización de semáforos. Trote de caballos.

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