lunes, 19 de marzo de 2007

Marraquech

FLAUTA “”Vertentes do olhar”.1984. (Eugénio de Andrade)

"Era uma cidade ao sul. O que primeiro surpreendia era o seu cheiro a cavalos. Um cheiro bom, que nao tardava a misturar-se com outros mais leves a barro, a sol e a hortelá. As ruas desembocavan todas na praça, uma praça do tamanho do mundo. A vida alí fervia, sobretudo quando a tarde começaba a minguar. Feira, mercado, bazar, a praça era tudo isso. Aquí vendia-se tudo,
desde o pao doirado aos deliciosos cachimbos de haxixe; e roms, pulseiras, caixas esmaltadas, peles curtidas, cintos estrançados, aves, túnicas, sorrisos, ervas medicinais,colares de âmbar, tâmaras, corpos tisnados, tudo aquí se vendia, sem pudor nem impudor, com aquela naturalidade que só os pobres muito pobres têm.
Mas para quem chegava de outras terras, os olhos eran mais atraídos para o circo que a praça também era: encantadores de serpentes, contadores de histórias, prestidigitadores, equilibristas, macacos amaestrados; ou entao para o olhar dos rapazes,que nos fixavam sem tréguas, tentando surpreeder o dealbar do desejo. Por tudo isto, aquela cidade às portas do deserto, onde a luz explodia mais intensa na magreza dos corpos, tinha naquele lugar a sua alma.- Monsieur, mon ami, si vous êtes pressé vous êtes déjà mort, diziam os moços quase ao nosso ouvido.-Cinco dirhams, por cinco dirhams estou ao seu dispor.
Era difícil fugir-lhes, tal a persistência, e mal um desistia, logo outro se aproximava:-Mon ami, apenas cinco...... Nao, nao , dizia eu,nao queria ver o mercado berebere, nao queria ver o kasbah, só queria mergulhar inteiro naquela ondulaçao de gestos e de vozes, perder-me naquela ardor que nao sabia bem se subia da terra seca e rasa e poeirenta ou descia de um céu implacavelmente sem nuvens. E inclinavame para um cesto de pequenas flautas. Pego numa de bambu, experimento de maneira torpe levantar algumas notas.
Com delicadeza, o jovem vendedor pega-me na mao, tira-me a flauta, leva-a à boca fitando-me nos olhos à semelhança dos encatadores de serpentes, e toda a água negra das suas pupilas se derramava nas minhas enquanto ia tocando.- Como te chamas?- Ben Azzi Mohamed.- Quanto custa a flauta? – Dez dirhams, mas para ti so cinco.- Obrigado, dou-te dez.- No queres vir tomar chá a minha casa?- No, obrigado, só quero a flauta. Era uma cidade ao sul, de palmeiras altas e muros ocres quase rosados. Dela resta apenas uma pequena flauta. Está agora ao lado dos livros, na mesa baixa da sala. E há um enorme silêncio à sua roda".



MEDITACIÓN DEL VACÍO EN XEMAÁ- EL- FNA
“LA PIEDRA Y EL CENTRO”
1982, 1991 (José Angel Valente)

"Todas las guías mienten. Nos mienten nuestros propios sentidos. La plaza es la plenitud del color, del olor, del movimiento: la extrema tensión de la vida hacia su punto de explosión. Los círculos se hacen y deshacen y vuelven a hacerse como las formas del humo o de las nubes. Hirvientes, el color y el olor. Y, a la vez, todo puede ser visto como desde el umbral de un sueño, sin penetrar en él, y puede todo quedar de súbito borrado. La plaza es, repentinamente, la multitud y su vacío: la desaparición de todos, de todo y del que mira.
A este lugar de frenesí y de placer- dice un viejo libro- se le da el nombre de Xemaá-el-Fna, la plaza de la destrucción.” ¿Qué destrucción? El sol de la tarde en su descenso va deshaciendo las figuras y las borra. Luego, borra sus sombras.Fna-el-fna: primero, la desaparición o la extinción; después, la extinción de la extinción. Con toda la multitud dentro, no visible, quedan sólo la plaza y su vacío. La multitud no se oye; la mirada no tropieza con la resistencia o la opacidad de los cuerpos. No tropieza.Y deja, a su vez, de ver.
Xemaá-el-Fna, plaza de la destrucción. “No quedará ciudad que nosotros [Allah] no destruyamos antes del día de la resurrección”, dice el Corán (XVII,58). La instantánea visión del vacío cesa y, con ella, la suspensión del ver. El bulto de la multitud se va recomponiendo, como un solo cuerpo primigenio que se multiplicase por transparencias y por sombras contra la luz rasante del atardecer.Signos de mensaje incierto: infinitas posibilidades de juego a partir del espacio vacío”, dices, cuando ya la voz -a punto de extinguirse- y la plaza y la página en blanco son una sola y misma cosa. Filtrada luz oscura, unificado pájaro del aire, plaza: plaza de los extintos y de los muertos, plaza de los vivientes."



“Las Voces de Marraquech”. 1967.(Elías Canetti)

"Anochecía, el explandor rojo se extinguía sobre el muro. Retuve en mis ojos tanto como me fué posible la imagen del muro y me regocijé ante su progresiva mutación cromática. Divisé en su sombra una gran caravana de camellos. La mayoría se había dejado caer sobre sus rodillas, otros permanecían todavía en pié.
Unos hombres con turbantes en la cabeza se movían laboriosos, pero tranquilos, entre ellos; eran la imagen del sosiego y el crepúsculo. El color de los camellos se convirtió en el del muro. Nos apeamos y nos mezclamos entre los animales. Nos sentíamos orgullosos de haber tropezado con aquella caravana de la que nadie nos había hablado. Contamos ciento siete camellos."

No hay comentarios: